4 de enero de 2026
Igualdad real
4 de enero de 2026
Igualdad real
Recientemente, el Tribunal Supremo absolvía definitivamente a un hombre, condenado en 2016 por el delito de violencia de género, una vez quedó demostrado que la entonces denunciante había mentido y que incluso se había autolesionado para culparle a él.
Ya hace unos años que la socialista y entonces ministra Carmen Calvo, manifestase aquello de que a la "mujer había que creerla si o sí", toda una insensatez carente del más mínimo atisbo razonable pero que terminó creando escuela, imponiendo una serie de leyes que han servido para criminalizar siempre al hombre, haciendo trizas la presunción de inocencia, que es o debería ser, un pilar fundamental del estado de derecho.
Fueron casos como el mencionado, que en ningún caso supone una rarísima excepción, los que propiciaron que Juan Soto Ivars publicase hace unos meses su libro "Esto no existe " centrado en las denuncias falsas por violencia de género, publicación por la que le ha caído la del pulpo, con todo tipo de boicoteos, amenazas anónimas y multitud de insultos en las redes.
Pero frente a los argumentos expuestos en el libro por Soto Ivars, todo lo que el feminismo oficial ha opuesto ha sido, para variar, una brutal tergiversación de lo publicado, endosándole el autor el sambenito de que lo que hace su libro es pura apología de la violencia contra las mujeres, una acusación estúpida más falsa que una promesa de Sánchez. Es necesario precisar al respecto que, cuando cualquier cabeza de la hidra woke, emplea este tipo de argumentos, no se busca debatir ni confrontar, sino enardecer y encabronar las pocas neuronas de sus acólitos. Mensajes, dicho de otro modo, que no son emitidos teniendo a cualquier oyente como receptor, sino que van dirigidos para los suyos, a quienes manejan a su antojo.
Por lo demás, el año concluye con 46 mujeres asesinadas, en lo que se denomina como violencia machista o violencia de género. De los hombres asesinados por mujeres, o niños asesinados por sus madres no podemos dar cifras exactas, por la única razón de que ningún organismo oficial las recoge ni registra. Por otro lado, la cifra de víctimas es similar a la del año pasado, cuando fueron 47 las mujeres asesinadas.
Algo falla con estrépito cuando, de un año para otro, la cifra de asesinadas no disminuye significativamente, pero el dineral asignado al Ministerio de Igualdad no deja de aumentar. Una gran parte, dilapidando miles de euros públicos en cuestiones que no parecen tener justificación salvo para el "charismo" oficial. Por ejemplo, en sueldos: la Secretaria de Estado de Igualdad, se lleva al año 130.743,83 €; la Directora General de Igualdad de Trato y Diversidad étnica, 105.063, 04 € o el Director General de Igualdad Real y Efectiva de personas LGTBI+, 105.063,04 €.
Aunque, si por algo es conocido dicho ministerio, es por el hecho de financiar determinadas campañas, muchas de ellas de dudoso gusto, pero promovidas más en función de poder justificar el mantenimiento de determinados chiringuitos ad perpetuam, que de una prevención o protección efectiva a las mujeres que son víctimas de todo tipo de abusos. Recordemos, a modo de ejemplo, la campaña que bajo el título de "Por huevos" y protagonizada por el actor Paco León, tenía como objetivo la "resignificacion de la expresión cargada de testosterona" o la más actual denominada "Aproximación al uso del término Charo en la cultura del odio". Sobran más comentarios.
Un dato curioso: la última mujer asesinada en 2025 fue una peruana arrojada por el balcón por un africano. Por mucho que se empeñe en negarlo el discurso oficial, un porcentaje amplio de esta violencia de género es causada por personas extranjeras. Más aún, el caso muestra igualmente que la principal causa de muerte de personas de origen extranjero nada tiene que ver con ningún peligro ultraderechista ni a una causa racista, sino precisamente a la violencia que ejercen la propia inmigración.
En realidad, no debería ser tan difícil legislar siguiendo el más estricto sentido común: mano dura contra los maltratadores, condenas durísimas contra quienes asesinan, no a la diferenciación de penas por los mismos delitos y mano dura contra aquellas o aquellos, si los hubiera, que inventen abusos o agresiones falsas.
Y, por supuesto, terminar con esa obsesión que tiene el globalismo y su brazo ejecutor woke, por establecer siempre dos bandos para tenernos enfrentados. Frente a esa división, María José Ibáñez, en su libro "Nosotras y vosotros. Feminismo equitativo" presenta un decálogo en pos de dicho feminismo en el que defiende, como punto primero, "ocupar el espacio vacío en la percepción real de la mujer del siglo XXI, actualmente invadido e instrumentalizado por la ideología de género" y como punto segundo, "luchar por un feminismo equitativo que restablezca las relaciones sanas entre ambos sexos". Ese debe ser, sin ningún género de dudas, el camino a seguir.
José Luis Morales