21 de diciembre de 2025
El mensaje Real
21 de diciembre de 2025
El mensaje Real
No son pocas las voces que se han manifestado estos días decepcionadas con el ultimo mensaje navideño del rey Felipe VI. A nivel estrictamente personal, no me encuentro entre los decepcionados, básicamente porque jamás he depositado esperanza alguna ni en él ni en ninguno de su dinastía. No hay más que echar mano de la historia para ver el declive de nuestra otrora gran nación, desde que irrumpiera en nuestro territorio esta dinastía francesa, tan beligerante con la tradición.
Por ello, cada día estoy más convencido de la enorme división que hay entre todas las instituciones que representan al régimen y la realidad cotidiana que vivimos los españoles. Esta mal llamada democracia ya no es más que un carísimo ente que camina a marchas forzadas hacia esa distopía, manejada entre bambalinas por otros, mientras nos proyecta diversas y variopintas representaciones en múltiples escenarios: en el Congreso, en el Senado, en las televisiones públicas, en las televisiones subvencionadas, en los parlamentos autonómicos, en los ayuntamientos y también, nos guste o no, en el Palacio Real.
Las posteriores y para nada inesperadas declaraciones de los partidos sobre dicho discurso, no hacen sino ahondar en dicha idea. Para PSOE y PP, principales beneficiarios del régimen pero a la vez, los dos partidos más corruptos y principales responsables, en mayor o menor medida, del escandaloso abandono de las instituciones a los valencianos en la tragedia de aquel fatídico octubre del 24, han valorado positivamente las palabras del marido de Leticia que, dicho de otro modo, no ha hecho sino manifestar los beneficios que se tienen cuando las dos cabezas del régimen, el PSOE color rojo y el PSOE color azul, se turnan en el poder a pesar de andar de mierda y corrupción hasta el tuétano.
Los separatistas, que son los otros grandes beneficiarios del régimen, algunos premiados de manera lamentable, mientras ponían sobre la mesa centenares de muertos, han contribuido de nuevo a la farsa, haciendo lo que mejor saben: victimizarse. Óscar Matute, portavoz adjunto en el Congreso, de Bildu, manifestaba hace unos días que no iban a permitir que la derecha llegase al gobierno. Le faltó añadir que, si era necesario, masacrando literalmente las candidaturas de derechas, a tiros o bombazos, como hicieron hace un par de décadas. Aquí hay que volver a recordar que si el proyecto político de ETA está en las instituciones, es porque el régimen que tanto defiende el rey, lo consiente y posibilita. La historia pondrá a cada uno, en su sitio, pero la vergüenza de verlos en las instituciones, sin haberse arrepentido ni un ápice de todo el dolor causado, no lo podrán borrar jamás los acólitos de esta farsa del 78.
Significativo el silencio de un Vox que a pesar de declararse desde su génesis a favor de la Constitución y monárquico, ha visto como el rey les soltaba alguna que otra puya, sin nombrarlos directamente, pero señalando los "peligros" de la desinformación, el populismo y el extremismo. No haré más sangre por ahora. Bastante debate les espera una vez han visto cuál es la verdadera cara e intención de quien tenían como un referente.
Eso sí, en el discurso emitido el día de Nochebuena, pero para nada navideño, costaba encontrar algún referente al nacimiento de Cristo, algo que contrastaba con la bandera de la Unión Europea, esa institución tiranicida que machaca nuestro sector primario, que es absolutamente servil con el imperialismo anglo-norteamericano y a quien nuestras instituciones, monarquía incluida, rinden pleitesía y vasallaje. Y es que una cosa es aquella Europa en la que la búsqueda del bien, la verdad y la belleza era una meta y otra muy diferente, la mafia tecnócrata que parasita en Bruselas, al servicio de lo que dicten los Soros, Gates o Blackrock.
Por supuesto, el rey no dijo ni pío sobre el cúmulo de tropelías cometidas por el gobierno del socialista Sánchez, no fuese a provocarle urticaria a su señora. Pero no es el populismo o el extremismo el culpable de los males que nos aquejan a los españoles, como tampoco es solución, ese retorno a la "centralidad" que propone Feijoo, ya que cuando se trata de combatir al cáncer, recurrir a la aspirina o al paracetamol no sirve más que para malgastar el dinero, retrasando lo inevitable.
Tampoco hubo referencia alguna al aumento de la criminalidad, aunque la misma noche del discurso, dos personas morían violentamente apuñaladas en Madrid. En el Madrid de Ayuso y Almeida, por cierto, que en estas y otras cuestiones, son más de lo mismo. Porque mientras el presidente catalán, Illa, alertaba frente al racismo como respuesta a los desalojos de Badalona, un "acogido" maliense apuñalaba a tres mujeres en París. Enésimo "caso aislado" de esos que no afectan ni a Presidentes, ni a ministros, ni a monarcas, ni a presidentes de la República, ni a politiquillos de casoplón, sino al pueblo llano autóctono a ambos lados del Pirineo.
Y luego está el tema de la vivienda. El gobierno va a prohibir desahuciar ocupas cuando su paga no llegue a 1.800 euros o hasta 2.200 euros cuando tengan un hijo, algo que propiciará, y lo sabe hasta el más tonto, que paguen justos por pecadores, ya que nadie querrá alquilar una vivienda precisamente a quienes cumplan con dichos requisitos, a sabiendas de que el gobierno los va a proteger desde el preciso instante que decidan no pagar. Así se gobierna en España. Lamentable, pero cierto.
En fin, cada cual es libre de interpretar el discurso "no navideño" como guste así como mantener la confianza en dicha institución, si así se sienten más reconfortados. Ya se desengañarán. A nosotros, por el contrario, cada vez nos parecen más acertadas aquellas palabras del gran Chesterton cuando decía que "a cada época le salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales". Visto lo que hay dentro del sistema, ¿Habrá que comenzar por buscarlos fuera?
José Luis Morales